Aceptar a Cristo como Señor y Salvador es algo que todo el
mundo lo puede hacer, la cosa en realidad no es difícil. Cuando invito a
alguien a hacerlo, pues hace una oración personal a Dios, y yo le apoyo con
otra confirmando esa entrega y asunto solucionado. Si simplemente haciendo una
oración de entrega fuera todo entonces sería fácil ser un discípulo de Jesús.
Sin embargo Jesús dijo lo siguiente: “No todo el que me dice: Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que
está en los cielos” (Mt. 7:21). Aquí la cosa cambia, esto significa que ahora
que has aceptado a Jesús en tu corazón pues debes empezar a llevar una vida
diferente de la que llevabas antes, ahora debes someterte a la voluntad de
Dios, y es en este punto donde muchas “conversiones”, si es que lo fueron en
algún momento, pues fracasan. En verdad hay que recibir a Jesús en el corazón,
que en realidad sería “creer en Jesús”, aquí empieza tu carrera de discípulo,
pero al Señor le interesa que tú demuestres que efectivamente lo has hecho y es
perseverando en tu fe, obedeciendo su palabra, apartándote del mundo y de las
contaminaciones del pecado. Y es precisamente en este “perseverar” que personalmente
compruebo si esa decisión ha sido sincera o no. Claro que hay mucha gente que
personalmente he guiado a los pies de Jesús y varios de ellos han perseverado y
hay varios que también se alejaron de Dios, incluso hasta se bautizaron, pero
se fueron nuevamente al mundo. Sabes mi querido hermano si no te ajustas a los
parámetros bíblicos tu conversión no es sincera, si no estás dispuesto a hacer
la voluntad del Señor entonces estás viviendo un cristianismo light, no durarás mucho tiempo en la iglesia, al
final el único que se perjudica serás tú mismo porque sigues en el mundo y
estás perdido y lo que es peor aún no alcanzas la gracia salvífica del Señor.
Tu fe en Cristo, si es sincera, debe llevarte a ser fiel y obediente como te
dije, la vida cristiana es una experiencia maravillosa, pero no la entiende
aquél que no volvió a nacer. Aquel que no es cristiano es difícil decirle “obedece
al Señor, persevera en los caminos del Señor, haz la voluntad de Dios”, sería
como hablarle chino a alguien que no lo entiende. Asegúrate que has vuelto a
nacer y si es así, pues obedece y haz la voluntad de Dios, y sería bueno que
hagas caso a lo que el apóstol Pablo le dijo a los Corintios: “Examinaos a
vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os
conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis
reprobados?” (2 Co. 13:5).

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