jueves, 21 de mayo de 2015

EL FENÓMENO EUTICO



Leemos en la biblia: “y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto” (Hch. 20:9). El apóstol Pablo se encontraba en Troas, al día siguiente estaría partiendo, su destino era ir a Jerusalén. Esa noche disertó largamente hasta la media noche, y Eutico que estaba vencido por el sueño, se encontraba sentado en la ventana, de pronto se cayó desde el tercer piso. La caída debe haber sido aparatosa, pues murió.
Y bueno, es obvio, una disertación tan larga, no creo que aburrida, pero hasta tarde, pienso que a cualquiera le produciría sueño, sobre todo si es que uno ha trajinado durante el día. El infortunado no se aseguró bien y terminó con su vida. A veces pienso que dentro de nuestras iglesias existen varios “Euticos”, no necesariamente porque se sientan en una ventana, sino porque se quedan dormidos en plena prédica. Probablemente llegan cansados después de una ardua jornada de trabajo, pero en mi experiencia pastoral he visto que en el culto matutino, supuestamente cuando uno todavía está fresco, algunos se entregan en los brazos de Morfeo. Claro que he escuchado un montón de explicaciones al respecto, desde aquellos que consideran que puede ser el resultado de un problema orgánico, una mala noche, hasta aquellos que creen que el diablo los está sumiendo en la modorra para que no atiendan el mensaje. Ahora cualquiera de estas explicaciones puede tener algo de cierto, pero si tuviéramos que sacarle alguna aplicación válida pues pienso que no deja de ser cierto que el sopor espiritual existe. Ahora bien, al estar en esta condición uno deja de atender la palabra de Dios y se desentiende también de su voluntad. En consecuencia al estar afectado espiritualmente, porque el sopor espiritual puede ser el producto del pecado, entonces no mostraré interés en las cosas de Dios. Esto fue lo que pasó con la nación de Israel por su desobediencia: “Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes….Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”  (Is. 29:10,13). Al dormirme, espiritualmente hablando, me puede suceder como a Eutico, que se cayó del tercer piso y se mató, no sucederá exactamente lo mismo con el que se duerme, pero el resultado sí puede ser el mismo, la muerte. Y en realidad estar dormidos espiritualmente nos puede llevar a “caer” de la gracia como dice el apóstol Pablo: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gal. 5:4), y una caída tal puede ser mortal, implicaría el desligarte del Señor, es como apostatar de tu fe y no querer saber nada del Señor. Muchos de nuestros “Euticos”, no se van de la iglesia, pero están dormidos, no sirven al Señor, y su carnalidad es más evidente que su vida espiritual. Hasta nos atreveríamos a dudar de su salvación, porque recordemos que Jesús dijo “por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7:20), y una higuera que no rinde frutos, pues será cortada: “Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego” (Mt. 7:19). Los creyentes durmientes que no han entendido el propósito de Dios para sus vidas están en una gran desventaja, porque tienen apagado al Espíritu en sus vidas, mientras mantengan una vida de pecado y rebeldía el Espíritu no estará operativo en ellos, requieren del arrepentimiento y volver en fe al Señor y luego estar dispuestos a decirle al Señor como Saulo en el camino de Damasco: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hch. 9:6). Sólo el que se ha arrepentido y ha entrado en una relación con Dios está dispuesto a servirle de corazón. Si los “Euticos” nos seguirán acompañando, pues los veremos y nos sentiremos mal porque queremos que despierten y usen los dones y talentos que Dios les dio, que no vengan con excusas y mentiras diciendo que no tienen tiempo para orar, ni leer la biblia, que tampoco pueden asistir a culto de oración, o a los cultos dominicales, porque sus problemas o sus ocupaciones les absorbe tiempo, cuando en el fondo es que su sopor espiritual no les permite discernir la condición real en la que están, y si asisten, pues se duermen literalmente o no atienden lo que escuchan,  y si lo escuchan no lo entienden, porque aparte del pecado, el enemigo no permite que la palabra haga efecto en sus vidas: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:4), si lo puede hacer con los incrédulos, ten por seguro que lo puede hacer también con los dormilones. Sólo espero que Dios despierte a muchos “Euticos” de la iglesia y estos puedan a su vez asumir un compromiso real de fidelidad y servicio al Señor. En realidad en estos tiempos de avance del pecado y la maldad, Dios necesita despertar el espíritu de su iglesia para que se ponga a hacer lo que debe hacer, extender el reino de Dios en el corazón de los incrédulos y ganar las almas para Cristo, que haga lo que hizo en el tiempo de Zorobabel y del pueblo de Israel cuando dice: “Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios” (Hag. 1:14). Con el espíritu despierto evitaremos caernos cual Eutico, una caída que podría ser fatal y que podría llevar a muchos a una muerte espiritual permanente. Dios nos libre de esto.

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