El pasado no existe, el futuro es incierto, te queda el
presente, la pregunta es ¿qué harás en él? Hay gente que vive atormentándose de
su pasado, hay quienes tienen esperanzas en un futuro incierto, pero viven un
presente indiferente. Esto pasa porque vivimos más enfocados en las ilusiones
que en las realidades. El pasado debe estar en tu recuerdo, el futuro aun no
llega, pero entrega lo máximo de ti en el presente porque es el espacio de tiempo
que tienes y haz lo que Dios te dice que hagas. Vive de tal manera este momento
como si fuera el último, porque no sabes si después de las doce de la noche
seguirás viviendo. Saca lecciones de tu
pasado, aplícalas en el presente y espera en el futuro con la experiencia que
habrás adquirido hoy, haz caso a lo que dijo Jesús: “Así que, no os afanéis por
el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su
propio mal” (Mt. 6:34).

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