¿En Quién Confiamos al Empezar el Año?”
Cuando se acerca el fin de año, muchas personas buscan asegurar “buena suerte”, prosperidad o protección realizando ciertas cábalas y supersticiones. Estas prácticas son comunes en muchos países y, lamentablemente, también entre creyentes.
Algunas de las más conocidas son:
Comer 12 uvas a medianoche para asegurar buenos deseos.
Salir con maletas para “atraer” viajes.
Usar ropa interior de colores (amarillo para dinero, rojo para amor, etc.).
Tirar agua para “sacar lo malo”.
Barrer la casa para “sacar la pobreza”.
Colocar dinero en los zapatos o en la mesa.
Encender velas de colores para distintos “decretos”.
Rituales con sal, lentejas, amuletos o hierbas.
Consultar horóscopos, cartas o “decretos” energéticos.
Aunque parecen inofensivas, todas tienen algo en común: Buscan lo que solo Dios puede dar, pero sin depender de Dios.
¿Qué dice la Biblia?
1. La Biblia condena toda práctica supersticiosa
Porque ponen la confianza en objetos, rituales o símbolos, no en Dios.
“No sea hallado en ti… adivino, ni agorero… ni quien consulte a los muertos, porque es abominación para con Jehová” Deuteronomio 18:10-12
“Cuando os dijeren: Preguntad a los encantadores… responded: ¿no consultará el pueblo a su Dios?”
Isaías 8:19
“Así dice Jehová: No aprendáis el camino de las naciones… porque las costumbres de los pueblos son vanidad.” Jeremías 10:2-3
2. El creyente no vive de suerte, sino de propósito
Nuestra vida no depende de “energía”, destino ni rituales… depende de la voluntad de Dios.
“Confía en Jehová con todo tu corazón… Él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:5-6
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33
3. Cristo nos llama a fe, no a superstición
La superstición esclaviza. La fe en Cristo libera.
“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas…” Colosenses 2:8
“Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?” Romanos 8:31
Cuando confío en cábalas, estoy diciendo, aunque no lo diga con la boca: “Dios no es suficiente. Necesito algo más.”
Las supersticiones son una forma sutil de idolatría y falta de confianza en Dios. El cristiano no necesita rituales para asegurar su futuro; necesita obediencia, oración y fe. El nuevo año no cambia la vida, la cambia Dios cuando rendimos nuestra vida a Él.
Recomendaciones para el creyente
✔️ En lugar de 12 uvas… ora y agradece por el año que termina y pon el nuevo en manos de Dios.
✔️ En lugar de amuletos… lee la Palabra y confía en sus promesas.
✔️ En lugar de “atraer prosperidad”… vive en obediencia y fidelidad. Dios bendice al fiel.
✔️ En lugar de decretar… sométete a la voluntad de Dios.
✔️ Enseña a tus hijos a confiar en Dios, no en supersticiones.
No necesitamos suerte. No necesitamos rituales. Tenemos a Dios.
Que este nuevo año no lo iniciemos con miedo ni superstición, sino con plena confianza en Aquel que sostiene nuestro futuro en sus manos.
“En tus manos están mis tiempos.” Salmo 31:15

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