¿Qué es lo que le da sentido a tu vida? ¿Alguna vez te has
planteado tal pregunta? Y si tienes la respuesta a ella, ¿te beneficia
realmente? ¿Eres feliz con lo que haces? Es probable que muchos respondan
afirmativamente, y crean que son felices en lo que están realizando, pero me
temo que muchos no respondan sinceramente y se auto engañen. Todos sabemos que
la felicidad no está en el dinero, ni en la fama, ni en las cosas que podamos
obtener en esta vida y que podamos compartir con nuestros seres queridos. Por
otro lado, hay quienes tienen la idea de que la felicidad consiste en ayudar a
los demás, en compartir con los demás lo que tienes, no puedo negar que esta
idea es noble y se aproxima al verdadero sentido de la vida que nos ofrece
Dios, pero tampoco es cierto. Nadie es feliz por tener dinero y compartirlo con
los demás, esto bien podrían hacerlo los que lo tienen y les sobra para
hacerlo, pero ¿el pobre, el desposeído, el que no tiene dinero? Se sentiría
frustrado porque no puede hacer lo que hace el rico. Entonces, si el
materialismo, el consumismo en todas sus formas, tradicionales y modernas, la
fama, los actos filantrópicos no nos dan la felicidad, ¿qué realmente lo hace? La
respuesta siempre la encontraremos en las páginas de la Biblia: el único camino
para llegar a Dios, es por medio de Jesucristo. Él, dijo: “Yo soy el camino, la
verdad y la vida, nadie llega al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6). Después de
haber tenido la experiencia de haberlo aceptado en tu corazón, todos los demás
actos cobran sentido: dinero, prestigio, y ayuda al prójimo, porque todo va
encaminado a honrarlo a Él, es decir, todo lo que hagas o emprendas a favor tuyo
o de tu prójimo debe ser encaminado a glorificarlo a Él y tendrá valor. Todo
con Cristo, tiene sentido, sin Él, nada tiene sentido. ¿Quieres encontrarle
sentido a tu vida y a lo que haces? Acércate a Cristo, y recíbelo en tu corazón,
mientras tengas vida y tiempo, hazlo.

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