No
cabe duda que los medios escritos son portadores de ideas, de sentimientos, de
ofensas y de burlas. Hoy por hoy, queremos llamar “libertad de prensa” a
cualquier forma de expresión que se haga sin interesar si dañamos u ofendemos las
honras de los demás. Las redes sociales y la televisión por cable también contribuyen
hoy mas que nunca a difundir dichas ideas, pero no tomamos en cuenta que así
como se ofende y se burla también se crea animadversiones u odios. Y esto es
precisamente lo que hemos podido ver el día de ayer en Francia que lamentablemente tuvo como producto este
insano ataque de un grupo de fundamentalistas musulmanes contra una revista
francesa, dejando como saldo 12 muertos y algunos heridos también. La prensa secular,
como la llamamos, que no cree en Dios y se burla de El, ataca no solo a los
musulmanes, ataca a los cristianos también, ataca a todo el mundo, se burla de
todos, parodian a los políticos; se mete en la vida privada de los demás,
ridiculizan a pobres y ricos, sin fronteras raciales, de clase, ni de nada con
el fin de vender, porque el fin ultimo es atraer publico y publicidad. Es la
prensa caníbal que existe en el Peru, en Francia y en todo el mundo que todo lo
hace bajo la emblemática y sacro santa expresión de “libertad de expresión”. Y
no estoy en contra de la libertad de expresar ideas, pero creo que cuando uno
hace cosas con el mero interés de ofender a unos, para hacer reír a otros, esto a la larga tiene consecuencias,
y ayer las hemos visto. Y es lamentable que en una sociedad que se llama “posmoderna”
todavía exista el fanatismo que considera que su doctrina es más importante que
la vida humana. Creo que Jesús nos enseñó a no usar la violencia. El cristianismo
apostólico se caracterizo por adquirir el carácter de Cristo que bien lo
expresa Isaías: “Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero
que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece
muda, no abrió Él su boca”, (Is. 53:7). Los cristianos verdaderos no se
defienden a la usanza del mundo, no usamos las armas de guerra para hacer
prevalecer la doctrina de Cristo; Pedro fue reprendido por Jesús cuando le cortó
la oreja al soldado romano, y el Maestro enseñó algo que caracterizaría al
verdadero creyente de “amar a los enemigos” (Lc. 6:27), algo que
lamentablemente no existe en el Islam. Hoy se disfrazan los odios, los rencores
y la impotencia con vestiduras de espiritualidad; hoy cortarle la cabeza a un
niño, fusilar a jóvenes, mujeres y ancianos, crucificarlos, o quemarlos vivos,
si se hace en nombre de una religión, pues tiene sentido y se están formando
generaciones asì, se les está entrenando precisamente para que hagan
esto y así defiendan sus ideales religiosos o políticos. ¿Hacia dónde estamos
yendo? Creo que al cumplimiento de lo que apóstol Pablo dijo en 2 Ti. 3:1-5: “También
debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque
habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios,
blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural,
implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores,
impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán
apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”. Estamos
llegando a los tiempos cuando los hombres se parecerán más al Diablo que a
Dios. La forma como Dios quiere salvar
al mundo siempre será por el evangelio de Cristo, acepta a Jesús en tu corazón,
escapa de la influencia malsana de este mundo gobernado por su príncipe nefasto
y cruel. Jesús es el camino, la verdad y la vida, y nadie llega al Padre sino
por medio de Él. Sólo Cristo puede cambiar el corazón del hombre que está lleno
de odio y maldad; si Él no lo hace nada ni nadie lo hará.

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