miércoles, 15 de abril de 2015

SE IMPUSO EL CRITERIO BÍBLICO Y LA RAZÓN



En una entrevista que se le hizo al congresista Carlos Bruce con respecto al archivamiento de la ley civil por la comisión de justicia del congreso de la república el día de ayer martes, dijo que se impuso “el criterio religioso a la razón”. Tendríamos que preguntarle al congresista Bruce si para él la palabra de Dios no es razonable, porque Dios condena la homosexualidad y eso está en la biblia, y Dios sabe por qué lo dice, a menos que ahora nos diga que Dios no es razonable. Lamentablemente vivimos en un estado laico, y digo que es lamentable porque en un escenario así se puede llegar a aprobar esa mal llamada “ley civil”, que debería llamarse “ley homosexual, o ley gay” o algo por el estilo, pero no ley civil porque a nadie se le quita sus derechos civiles refrendados por la Constitución Política. Lo que sucede es que la inmoralidad y la perversión sexual avanzan de forma tan desenfrenada en nuestra sociedad que ahora por la misma presión que el libertinaje ejerce sobre la sociedad, pues le estamos permitiendo ganar terreno de tal manera que ahora los medios de comunicación, los intelectuales, los legisladores y políticos creen que no debería usarse tales términos ofensivos como “inmoralidad, perversión”, etc, contra los actos contranatura, que van en contra del esquema bíblico de  la sexualidad humana, sino que deben ser aceptados como normales. Antiguamente se consideraba que el homosexual era una persona con un problema siquiátrico o emocional, pero ahora no, ahora se considera como una persona con otra forma de conducta que debe ser aceptada. Y cómo será que los estándares de inmoralidad están creciendo y van influyendo poderosamente en la mente de la gente que ahora pensamos que el que no acepta a un homosexual pues es un “homofóbico”, es alguien que como dice Bruce tiene criterios religiosos que van “contra la razón”.  Es triste ver que muchos están aceptando esta tendencia no quiero decir nueva, porque la homosexualidad existe desde los tiempos bíblicos, sino que es una tendencia en la sociedad que acepta la tolerancia y la permisividad  de la impureza y la inmoralidad sexual y nos pone de manifiesto que apuntamos sin lugar a dudas a un destino incierto, profético donde el mal avanza y el bien queda relegado. Donde la comunión con Dios y la santidad que el Señor establece en su palabra serán mezcladas con estas nuevas concepciones que degradan al ser humano, que contradicen la voluntad de Dios y honran más al enemigo y príncipe de las tinieblas. Un Estado laico es un estado sin Dios, sin su palabra, sin su intervención, es un escenario donde no se toma en cuenta la voluntad de Dios, y en esto están de acuerdo los medios masivos, los congresistas, los políticos, los legisladores y la sociedad en general. Son pocos los que realmente desean ajustarse a los preceptos bíblicos y desean       que se mantenga la decencia en las relaciones interpersonales, donde se respete a la familia natural y no se creen otras formas de “familias” que son una parodia del modelo bíblico. Es triste ver que hay hasta teólogos, a quienes los llamo “teólogos de género”, que tratan de encontrar en la biblia un texto o pasaje que sustente su nefasta interpretación pro-gay, es decir quieren forzar al texto bíblico a decir lo que no dice. Es obvio que toda esta situación que Jesús nuestro Salvador pronosticó al decirnos; “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mt. 24:12), llevará a que muchos creyentes o se fortalezcan o se debiliten en su fe. Al haber leyes que me obliguen por ejemplo en mi calidad de pastor a tener que unir en una ceremonia religiosa, como sucede en los países donde la ley de unión civil se aprobó, a parejas homosexuales y al negarme a hacerlo, pues corro el riesgo de ser sancionado por la justicia. Esto llevará a muchas denominaciones como el caso de la iglesia Presbiteriana en Estados Unidos a cambiar sus estatutos para que los pastores casen a parejas homosexuales,  y está produciendo un éxodo de creyentes de esa denominación y divisiones porque muchos creyentes que mantienen la “sana doctrina”, no aceptan esta imposición. Sin embargo, así será, se impondrá, se obligará a los clérigos y pastores a ajustarse a las nuevas normativas bajo pena de cárcel o multas. Y pregunto, ¿debemos aprobar un derecho para atropellar a otro? ¿Esta nueva ley civil me obligará a hacer lo que no quiero hacer? Hay mucho pan que rebanar, en otros países donde la ley civil tiene tiempo de aprobada, ya se apunta a otras cosas, a enseñarles o mejor dicho a “promover” en los niños sobre los matrimonios gay, y decirles  que ellos también pueden escoger este tipo de conductas; a entrar en los baños de las niñas y viceversa sin prejuicios, a que ahora existan diferentes tipos de género: hombre, mujer, homosexual, lesbiana, bisexual, y transexual, y que todos son iguales ante la ley humana, pues dudo que lo sean ante la ley divina. Y no me extrañaría que esto que también está en la agenda del lobby gay se apruebe, que los que practican la pedofilia, la necrofilia, la zoofilia y diversas parafilias pues también tengan aprobadas sus “leyes civiles” que les permitan tener luz verde para sus malsanos actos. Esto quizá no lo veremos ahora aquí en el Perú, pero la ley civil que se pretende aprobar no es tan ingenua como pensamos, apunta a mucho más. Sólo espero que Dios permita que en el Perú hayan hombres sensatos, asistidos por la “razón” y por la revelación bíblica para poder seguir poniéndose de pie y no permitir que la inmoralidad, la impureza sexual y la corrupción moral, producto de la naturaleza caída humana se pongan en los tribunales o en el congreso, se apropien de los legisladores y dicten leyes que ofendan al Creador, Dios nos permita seguir respirando un poco más de aire para enarbolar la palabra de Dios y así defender  la sana doctrina y aunque es inevitable que el mal seguirá avanzando, tratemos de seguir proclamando el evangelio de salvación antes que la mente de los hombres y aún de creyentes sea arrebatada completamente, como vemos que  ya está sucediendo, por el Diablo cuando dice el apóstol Pablo: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios…” (1 Ti. 4:1).

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