lunes, 13 de abril de 2015

NO TE ESCONDAS



A veces preferimos esconder lo que no queremos que se sepa. Aparentamos estar bien, guardamos las formas debidas para que nadie sospeche que algo anda mal dentro de nosotros porque sentimos vergüenza de que se sepa lo mal que estamos. Tal vez hay muchos que viven así y se atormentan al tener que siempre fingir lo que no son. Sabes puedes esconderte de los demás, puedes ocultarte como la tortuga dentro de su caparazón cuando ves el peligro y así pensar que estás seguro, pero nunca te podrás esconder de Dios. Él sabe que estás mal, que mientras te mantengas así te estás haciendo un terrible mal moral y espiritual. La biblia dice: “Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse” (Mt. 10:26). Es verdad, nada se le oculta al que es Omnisciente, y mientras mantengas oculto tu pecado te estás indisponiendo cada día delante de Él. Tienes que acercarte con sinceridad a Dios y confesarle tu falta, si es que deseas hallar paz para tu alma y tu conciencia, de otro modo la vida siempre será un escenario de máscaras y fingimientos donde el temor te mantendrá  a la defensiva porque te cuesta ser sincero. Y la falta de sinceridad contigo y con los demás tiene no sólo efectos espirituales negativos, sino emocionales y hasta físicos, si te amas a ti mismo entonces hazle caso a Dios y obedécelo. La paz interior nunca la lograrás si Cristo no entra en tu corazón, sólo Él, te puede dar un nuevo corazón. “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”, (Ez. 11:19-20).

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