sábado, 7 de febrero de 2015

DE TODOS MODOS NOS VAMOS AL CIELO



Aprendemos de Dios en la lectura de su palabra, y en la experiencia de nuestra comunión con Él. Aprendemos a equivocarnos en ese proceso, pero a la vez sabemos que Dios nos perfecciona, para que nuestra relación con Él, sea óptima. Es decir, la vida cristiana es un constante aprendizaje, pienso que no dejaremos de hacerlo. Estamos en el proceso de santificación,  y éste culmina cuando Dios nos llame a su presencia; cuando Él nos glorifique como glorificó a su Hijo al resucitar. Él, se ha comprometido a hacer lo mismo contigo y conmigo, como dice Pablo: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Co. 15:51-52).  ¿Anhelas estar en su Presencia? Esta pregunta para muchos significa, “debo morirme para esta con Él”, recuerda que el cristiano no muere, “duerme”, irnos con Él, es estar seguro haber logrado el objetivo de nuestra salvación.  Aunque probablemente no desees irte ahora, debes saber que de todos modos irás al cielo, porque eres un hijo de Dios renacido por la sangre de Cristo, y tenemos que saber que al final del camino Cristo Jesús nos espera con los brazos abiertos. Creo que cuando tenemos bien anclada en nuestra alma la seguridad de nuestra salvación entonces podremos exclamar como el apóstol Pablo que dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros” (Fil.1:21-24). Pablo sabía que estar con el Señor era muchísimo mejor, y claro, ahora está con Él, del mismo modo que tú y yo estaremos algún día con Él, ¿estás seguro de tu salvación? ¿sabes cuál es tu destino eterno?  De ser así vive con esa esperanza y seguridad mientras estés aquí en la tierra, aunque tengas que pasar pruebas, tentaciones y luchas espirituales de cualquier tipo, y di como el apóstol: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:17).

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