jueves, 21 de octubre de 2010

Criterios empresariales en la iglesia de Cristo


Algunos "pastores" estàn empleando criterios empresariales para hacer ministerio. Es algo raro, pero en el mundo del comercio empresarial para ser exitoso es necesario ser frìo, calculador y basar su crecimiento y desarrollo en base a metas y propòsitos para triunfar, las iglesias usan los mismos criterios.
Algunos modelos de crecimiento de iglesia estàn transmitiendo estos conceptos que en muchos casos estàn insuflando en los pastores un entusiasmo y sentir pocas veces bìblico, pues les permiten apreciar a la iglesia y a cada uno de sus miembros como dìgitos en lugar de almas que requieren ayuda, paciencia y restauraciòn.
Cuando vemos al pastor de ahora y lo comparamos con el modelo bìblico del pastor de pastores, nuestro Señor Jesucristo, vemos que hay una gran distancia de ser parecidos. Hoy podemos apreciar al pastor de una congregaciòn grande que trabaja desde su oficina, detràs de una computadora planeando, organizando, delegando y desarrollando estadìsticas, pues muchos de ellos se alimentan de cifras, sin embargo està muchas veces distante del contacto de su iglesia, no tiene tiempo para citas; existen personas especializadas que se pueden encargar de eso, pero el pastor brilla por su ausencia, y por el calor personal que debe transmitir a su grey.
Si bien es cierto el problema de la despersonalizaciòn que existe de tiempo atràs en las iglesias grandes ha creado distancia entre el pastor y la iglesia, se ahonda ahora màs con estos nuevos criterios que provienen del mundo secular, y que han sido adoptados porque existe la idea de que produciràn èxito.
Quizà te estès familiarizando poco a poco con esta nueva nomenclatura: "Lìderazgo proactivo", "megaiglesias", "lìderes y ministerios exitosos", "prosperidad financiera", "abundancia" entre otros, que, según ellos, se han inspirado literalmente de aquel pensamiento bìblico, y que lo relacionan con su avance y desarrollo cuando dicen que Dios los ha llamado para ser "cabeza y no cola".
¿Y què podemos decir del llamamiento al pastorado? Esta es una idea que puede ser abstracta para aquellos que probablemente no lo son, porque vemos que muchos pastores y misioneros son enviados a trabajar en el ministerio no porque tengan la "carga" y el llamado para hacerlo en determinados lugares, sino porque es una plaza rentable y hay que aprovecharla antes que alguien nos la gane; en otros que tienen pretensiones mayores es una oportunidad que tal vez no sea la mejor, pero hay que tomarla, pues peor es quedarse sin trabajo, pero a la larga vemos que son ministerios sin fruto, y en consecuencia, llevarà a los tales a renunciar porque luego descubren que no han alcanzado sus metas, metas por supuesto humanas. No sè si han captado que la obra del Señor no avanza en base a las metas humanas, sino en base a las metas de Dios. Realmente podemos decir, que hoy por hoy se està levantando una nueva generaciòn de pastores, que bien encuadran con la definiciòn que les dio Jesùs, de ser "pastores asalariados", pues sòlo buscan sus beneficios egoìstas, pues no han puesto su mirada, y mucho menos su corazòn en los intereses de Dios .Ùnicamente se interesan en tener su sueldo asegurado, y no necesariamente en entregarse sacrificadamente por la iglesia de Cristo. Y con todo esto, consciente o inconscientemente hemos convertido a la iglesia de Cristo en una empresa rentable y a sus pastores en empleados remunerados.
Conocì a un pastor, que digo a varios, que me ha dicho que cuando vio su iglesia decaer, pues preferiò renunciar porque como literalmente me lo dijo no està "para malgastar su ministerio". Otros han salido de sus iglesias, porque la paga es mejor en la otra; y no faltan aquellos que ven las oportunidades para salir a otras latitudes o paìses donde el status econòmico es mejor y en donde los pastores son mejor apreciados. Y claro existen tambièn aquellos que no sirven en nada al Señor hasta que su denominaciòn los ubique ministerialmente, aunque tienen los dones y el llamado para hacerlo sin necesidad del apoyo de una entidad, pero no lo hacen porque "¿quien les paga?". Nos damos cuenta entonces que existe una corriente materialista que està permeàndose en las prioridades del llamado ministerial, ideas y conceptos que bien se adhieren a la mentalidad empresarial que busca la rentabilidad de un negocio, y que se piensa la iglesia lo es tambièn. Me olvide de decir que hay iglesias que invierten en la obra misionera considerando tambièn estos factores. Cuando hablamos de este ùltimo punto se percibe que hay dos criterios que los llevan a evaluar el avance y crecimiento de una iglesia, y que son los criterios que los hace declarar que "Dios està bendiciendo la obra", y son: cantidad de gente, y cantidad de dinero. Una iglesia està creciendo y està siendo bendecida porque tiene mucha gente y tiene dinero para autosostenerse. Pero olvidamos que estos criterios no necesariamente encajan con la biblia. Si leemos en el libro de Apocalipsis, el caso de la iglesia de Laodicea (3:14-22), descubrimos que se trata de una iglesia rica, que lo tiene todo, materialmente hablando, pero para el Señor es una iglesia que es "desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda" . Es que en realidad los criterios de ahora para evaluar a una iglesia deja de lado mucho el aspecto espiritual porque ¿còmo podemos medir estadìsticamente el crecimiento espiritual de una iglesia? Esto se sabe en el tiempo, y en la manifestaciòn de frutos, porque para el Señor no es importante la cantidad de gente como la calidad de la vida espiritual de ellos, aunque lo ideal serìa que el crecimiento sea en ambos sentidos. Es muy probable que ante el tribunal de Cristo muchas iglesias "grandes" sean sancionadas por Dios por su pobreza espiritual, e iglesias pequeñas sean alabadas por Dios por su fidelidad, pues esto aprecia màs el Señor que lo anterior. Cuando Jesùs habla a la iglesia de Esmirna (2:8-11), le dice "sè fiel hasta la muerte, y yo te darè la corona de la vida", la fidelidad no se mide estadìsticamente, se le aprecia mejor por su frutos. El pastor llamado por Dios lo entiende, el asalariado lo pasa por alto, pues otras son sus prioridades.
En estos tiempos finales estamos percibiendo un entusiasmo ferviente que puede ser engañoso, que nos està haciendo ver cosas que probablemente no son las que aprecia Dios. Jesùs dijo “no juzguemos segùn las apariencias, sino con justo juicio” (Jn.7:24), y sòlo espero que a la iglesia de Cristo la califiquemos con criterios bìblicos antes que con criterios seculares que pueden en muchos casos obedecer a intereses de poder o intereses denominacionales, que defienden màs a la instituciòn que al cuerpo de Cristo y que no van de acuerdo a los pròpòsitos de Dios. La iglesia de Cristo es la esposa del Cordero, no una empresa, y el pastor un siervo de Dios, no un director ejecutivo, alguien que se forja y se alimenta diariamente en la lectura asidua de la Palabra de Dios y no en los conceptos exitosos de los hombres.

No hay comentarios:

LA FE PROBADA EN MEDIO DE LA TRIBULACIÓN

  La vida del creyente no está exenta de dificultades. Seguir a Cristo no significa caminar por un sendero libre de dolor, sino transitar un...