RENACER
Yendo donde hay necesidad
jueves, 3 de abril de 2025
miércoles, 2 de abril de 2025
martes, 1 de abril de 2025
LA APOSTASÍA EN LOS TIEMPOS FINALES
La Biblia nos advierte que, antes del regreso de Cristo, habrá un tiempo de gran apostasía, en el cual muchos abandonarán la fe y se apartarán de la verdad. En 2 Tesalonicenses 2:3 leemos: "Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición". Este es un llamado de alerta para los creyentes a permanecer firmes y fieles a la Palabra de Dios.
1. ¿Qué es la apostasía?
La apostasía es el abandono deliberado de la fe cristiana y de las doctrinas fundamentales del evangelio. No se trata de un simple tropiezo o debilidad, sino de un rechazo consciente de la verdad revelada por Dios. Esta realidad ha estado presente a lo largo de la historia de la iglesia, pero en los últimos tiempos se intensificará de manera alarmante.
2. Causas de la apostasía
La Escritura
menciona diversas razones por las cuales las personas se apartan de la fe:
Engaño
espiritual: Jesús advirtió que en los últimos tiempos surgirían falsos maestros
y profetas que engañarían a muchos (Mateo 24:11). Estos promueven un evangelio
distorsionado que agrada a los hombres pero que no honra a Dios.
Amor al
mundo y a los placeres: 2 Timoteo 3:1-5 describe que en los últimos días las
personas serán "amadoras de los deleites más que de Dios". Cuando el
materialismo y la búsqueda del placer gobiernan el corazón, la fe se debilita.
Persecución
y miedo: Jesús dijo que algunos negarían su fe debido a la persecución (Mateo
24:9-10). Cuando seguir a Cristo implique sufrimiento, muchos se apartarán.
Falta de conocimiento bíblico: En Oseas 4:6 Dios dice: "Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento". Cuando los creyentes no tienen una base doctrinal sólida, son más vulnerables a ser engañados.
3. ¿Cómo se manifiesta la apostasía?
Los síntomas
de la apostasía en la sociedad y en la iglesia son evidentes:
Relativismo
moral: Se justifica el pecado y se rechazan los valores bíblicos, incluso
dentro de algunas congregaciones.
Proliferación
de falsos maestros: 2 Pedro 2:1-2 advierte que falsos maestros introducirán
herejías destructivas, negando al Señor que los rescató.
Frialdad
espiritual: Mateo 24:12 dice que "por haberse multiplicado la maldad, el
amor de muchos se enfriará". La indiferencia y la falta de pasión por Dios
son señales de este tiempo.
Abandono de la fe: Personas que una vez fueron fervientes en su caminar con Dios terminan alejándose y adoptando ideologías contrarias al evangelio.
4. ¿Cómo permanecer firmes?
Ante la
creciente apostasía, los creyentes deben fortalecer su fe y su relación con
Dios. Para ello, es fundamental:
Aferrarse a
la Palabra de Dios: La Biblia es la única fuente de verdad inmutable. 2 Timoteo
3:16-17 nos recuerda que es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir
en justicia.
Permanecer
en oración: La comunión con Dios nos da discernimiento y fortaleza para
resistir la mentira y la tentación.
Buscar el
poder del Espíritu Santo: Efesios 6:10-18 nos exhorta a vestirnos con la
armadura de Dios para poder resistir en el día malo.
Congregarnos fielmente: La comunión con otros creyentes nos ayuda a mantenernos firmes y a exhortarnos mutuamente en la fe (Hebreos 10:25).
Conclusión
La apostasía
en los tiempos finales es una realidad profetizada en la Escritura, y hoy vemos
sus señales en el mundo y en la iglesia. Sin embargo, Dios ha llamado a su
pueblo a perseverar en la fe y a mantenerse firme en su Palabra. La advertencia
es clara: "El que persevere hasta el fin, ése será salvo" (Mateo
24:13). No dejemos que las corrientes de este mundo nos arrastren, sino que
permanezcamos fieles a Cristo, esperando con gozo su regreso.
Que esta
reflexión nos motive a examinarnos, a fortalecer nuestra relación con Dios y a
advertir a otros sobre la importancia de permanecer firmes en la verdad.
¡Maranatha, Cristo viene pronto!
domingo, 30 de marzo de 2025
jueves, 27 de marzo de 2025
SEGURIDAD EN CRISIS
La violencia y criminalidad en el Perú han alcanzado niveles alarmantes. Noticias de robos, extorsiones, secuestros y asesinatos se han vuelto parte del pan de cada día, generando un clima de temor y desesperanza en la población. La policía, a pesar de sus esfuerzos, parece no darse abasto para combatir estos males, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Es solo un problema de falta de efectivos policiales o hay algo más profundo que no estamos abordando?
La Falta de un Servicio de Inteligencia Eficaz
Uno de los grandes problemas en la lucha contra la delincuencia es la ausencia de un sistema de inteligencia eficiente. No se trata solo de reaccionar ante el crimen, sino de anticiparse a él. En muchos países donde se ha logrado reducir significativamente la delincuencia, el uso de estrategias basadas en la recopilación de información y el análisis de patrones delictivos ha sido clave.
Un servicio de inteligencia efectivo permitiría:
Hay que ubicar los focos de criminalidad, conocer las zonas donde se originan las redes criminales y tomar medidas antes de que los delitos se concreten. También hay que identificar a los cabecillas y sus movimientos. En lugar de atrapar solo a los delincuentes de menor jerarquía, se podría desmantelar organizaciones desde la cúpula. Es importante también prever el comportamiento delictivo mediante la tecnología y el análisis de datos, así se podría anticipar el modus operandi de las bandas criminales.
La Iglesia y su Rol en la Prevención del Delito
Lamentablemente, la iglesia ha guardado un preocupante silencio sobre la violencia en el país. Mientras la delincuencia avanza, muchos líderes religiosos se han limitado a predicar sobre asuntos internos sin involucrarse en el clamor de la sociedad. Sin embargo, la Biblia nos llama a ser luz en medio de la oscuridad. Proverbios 31:8-9 dice: "Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso".
La iglesia tiene una misión crucial en esta crisis:
La iglesia está llamada a promover la justicia y la paz. No podemos ser indiferentes al dolor de las víctimas de la delincuencia. También trabajar en la restauración de las comunidades a través de programas de rehabilitación para jóvenes en riesgo y apoyo a las familias afectadas. No debe dejar de ser una voz profética exigiendo al gobierno políticas de seguridad eficaces y denunciando la corrupción que alimenta el crimen. El problema de la inseguridad en el Perú no es solo un tema de mayor presencia policial. Si no se implementa un servicio de inteligencia efectivo que ataque la raíz del problema, los esfuerzos seguirán siendo insuficientes. Asimismo, la iglesia debe romper su silencio y asumir un papel activo en la construcción de una sociedad más justa y segura. Es hora de unirnos como país, dejando la indiferencia atrás y trabajando juntos para erradicar la violencia que nos roba la paz.
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