No
te aferres a lo que tienes, no durará siempre. No hay que estar ligados
a lo material porque el tiempo lo deteriora y desaparece. Jesús quiere
que te aferres a Él, porque Dios está preparando morada para ti, pues Él
quiere verte en el cielo disfrutando de su Presencia eternamente y para
siempre. El problema es que existe esa tendencia a aferrarnos a lo que
tenemos y luchar por ello, pero descuidamos lo espiritual. No está mal
trabajar, no está mal que disfrutemos de las cosas
que Dios nos dio, pero solo gozaremos de ellas por un tiempo, nuestro
mayor disfrute será en la gloria con Cristo en una estancia eterna.
Ahora si te interesa más la vida terrenal que la espiritual, pues revisa
tu corazón porque algo debe estar fallando. Cuando nos avocamos más a
los asuntos terrenales y lo espiritual descuidamos es porque en realidad
Dios no nos atrae mucho, y si encima no estás dispuesto a hacer su
voluntad, pues la cosa es peor; sería bueno que revises tu corazón
porque corres el riesgo de no ser salvo y engañarte a ti mismo creyendo
que lo eres. Examina tu corazón y busca a Dios sinceramente: “Examinaos a
vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os
conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos
que estéis reprobados?” (2 Co. 13:5).

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