sábado, 2 de mayo de 2015

SOLO CONFIA EN EL



En la vida tendrás conflictos de todos los tamaños y colores, tendrás problemas y dificultades que no serán fáciles de vencer. Pero Dios nos ha dotado con la capacidad para saber enfrentarlos. Claro que uno quisiera no tenerlos, ¿pero qué podemos hacer? Ingresamos al mundo sin el pan bajo el brazo y con un paquete de problemas.  Ahora si tú descubres que los problemas no vienen porque sí, pues entonces tienen una razón de ser. Si no tienes la ayuda de Dios, la vida será más difícil, porque Dios siempre sale a favor del que cree en Él, y lo bendice, pero si cuentas con su apoyo entonces verás sus manos poderosas supliendo y abriéndote puertas para que logres superar las dificultades de la vida. Dice la biblia: “Porque tú nos probaste, oh Dios;  nos ensayaste como se afina la plata. Nos metiste en la red;  pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;  pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia” (Sal. 66:10-12). Cuando uno lee este pasaje puede imaginarse que se viene lo peor, y aún si fuera así, si tu vida está  en las manos del Todopoderoso, pues nunca te abandonará. Lo que podría pasar, por otro lado,  frente a tus infortunios es que dejes de creer en Él, y le des la espalda y prácticamente te des al abandono, en el sentido de no querer contar su ayuda y consejo, espero que esto no suceda. Dios nunca defrauda a los que le aman y confían día a día en Él, nadie sabe a ciencia cierta lo que le vendrá mañana, no sabemos si será un día bendecido o lleno de problemas, pero de algo si estoy seguro que  como dice Pablo: “…..a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Ro. 8:28). Así que no te desanimes, mantén tu confianza en Dios que está pronto para ayudar a los suyos, y ten la fe del salmista que decía: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Sal. 23:4).

No hay comentarios: