lunes, 20 de abril de 2015

CRÍTICA O ELOGIO, TÚ DECIDES

Nos gusta ser elogiados, nos gusta escuchar que alguien nos aprecia y nos dice cosas que levantan nuestro estado de ánimo. Nos gusta oír cosas positivas y que no sólo uno sino varios nos digan lo mismo. Pero no nos gusta escuchar lo negativo, no nos gusta escuchar que alguien nos critique, aún cuando la crítica pueda ser constructiva. Creo que debemos tener oído para escuchar ambas cosas. Si te estás conduciendo bien en la vida y haces las cosas correctamente en el trabajo pues no faltará quien te lo haga notar, pero si haces las cosas mal tienes que aprender a escuchar las críticas o las reprensiones del caso. Sólo el corazón humilde y consciente de que no es perfecto sino perfectible entenderá esto, pero aquél que no mira errores en sí mismo sino en los demás, aquél que puede estar errado y no admite sus fallas es el que está obcecado, dominado por un espíritu de soberbia que le hace sentir superior a los demás y siempre reaccionará enérgicamente en contra de los demás. La humildad es una virtud, que te permite examinarte a ti mismo y reconocer tus virtudes y defectos, es por eso que aquél que es humilde está en condiciones de ser perfeccionado por Dios. Sé humilde y ponte en sus manos divinas, porque Dios "atiende al humilde, pero al altivo lo mira de lejos" (Sal. 138:6)

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